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Cómo ser comerciante y estar en Google

Comerciante
Comerciante

Usualmente, la definición de comerciante en la Argentina remite a estereotipos asociados a la idea de un hombre o una mujer al frente de un local que durante un cierto tiempo abre las puertas de su local para vender todo tipo de cosas. Una mercería, una carnicería, una dietética, una fiambrería o cualquier rubro que uno imagine. Es una postal clásica que tiene mucho de historia pero poco de actualidad. Y vamos a explicar por qué.

Si uno reúne a diez comerciantes «típicos de un barrio de clase media», puede encontrar a uno que tiene una agencia de lotería, a uno que vende artículos de limpieza, un carnicero, un ferretero, entre tantos otros. Con sólo preguntar si además del local físico a la calle, lleva adelante alguna acción publicitaria desde alguna plataforma online, la mayoría afirma que no. Basta con salir a la calle, hacerlo ahora mismo y descubrir el básico muestreo.

Claro que en parte esto depende de la zona geográfica, el nivel socioeconómico, el rango etario del comerciante y el acercamiento a la tecnología. Hay excepciones, pero la gran mayoría de los barrios más populares, están lejos aún del nuevo mundo. Ese nuevo mundo no es ni más ni menos que la posibilidad de tener un «clásico» negocio a la calle con una fuerte campaña de promoción, posicionamiento y publicidad online.

De la calle a la computadora

Pues bien, tomemos un ejemplo concreto. Rodolfo, 54 años, dueño de una carnicería en el barrio de Villa Crespo. Él le vende a la clientela del barrio, sufre los vaivenes de la economía, no puede vender más allá de los límites territoriales de alcance (negocio de proximidad) y sí hace algunas ofertas o promociones para determinados cortes o productos.

De ese esquema, Rodolfo mantiene su local a flote, con resultados aceptables de tener buena mercadería, y peligrosos de ofrecer carne de no tanta calidad. Sin embargo, qué pasaría si este carnicero porteño comienza a incursionar en las posibilidades que brinda el marketing online:

Con estas simples herramientas digitales, Rodolfo y cualquier comerciante pasaría de tener un cartel en la calle anunciando el kilo de asado «de primera» a 395 pesos, a lo siguiente:

Imagen @estermaderhuelo

El mundo del comerciante

¿Qué haremos con todo esto? Seguramente Rodolfo no tenga tiempo para realizar todas esas acciones, pero puede acudir a un familiar, amigo o un profesional que lo acompañe en ese proceso de sumar herramientas digitales a su negocio. Si tenemos en cuenta que este carnicero de un barrio porteño necesita que lo guíen, un profesional dedicado a esto lo puede acompañar.

Así, en poco tiempo, Rodolfo pasará de un simple cartel escrito con tiza en la vereda del local a enviarles promociones específicas a sus mejores clientes o a quienes consumen los cortes más caros. Podrá hacer una promo especial para un fin de semana largo. Podrá avisarles a todos los que ya lo conocen sobre nuevas ofertas. Podrá atraer a quienes no lo conocen, un par de cuadras más allá, de que si caminan un poco más encontrarán mejores precios a mejor calidad.

Finalmente, podrá recibir comentarios y reseñas que destaquen su negocio y así, muy de a poco, entender que un negocio que ni ingresa al mundo digital, tarde o temprano, va a quedar sepultado por quienes sí lo hagan. No es una cuestión de querer o no querer, es una necesidad. ¿Cómo hago para pagarle a alguien que lo haga? Simple: siempre habrá maneras de alcanzar un acuerdo, ir de menor a mayor, aprender a usar las herramientas básicas o invertir del bolsillo propio para crecer más y mejor.

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