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Lo que nadie te dijo del salto de empleado a emprendedor

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Internet está repleto de historias de éxito, de grandes logros, de inolvidables garajes donde pequeños seres humanos dieron forma a marcas que trascendieron todo tipo de fronteras. Y también hay historias de fracasos, esos casos anónimos que marcan y mucho el crecimiento de una persona. Por eso, hay que decir y mucho sobre el salto de empleado a emprendedor.

Posiblemente sea uno de los momentos más cruciales de la etapa creativa y laboral de una persona pero que también depende de en qué situación se encuentre. No es lo mismo pasar a generar el ingreso propio alguien que está solo, sin hijos, que quien debe acompañar al sostén de toda una familia.

Dicho esto, iremos por partes, porque cumplir el objetivo de pasar de un estado a otro depende de muchos factores que muchos, por error, no tienen en cuenta. Ser extremadamente metódico, detallista, exigente y perseverante son cualidades que pueden ser el sostén del proyecto.

Mentalidad

El convencimiento de que se quiere dejar de ser empleado para autogestionar su propio desarrollo laboral es clave. Saber que se está convencido del proyecto es un plus que no muchos tienen.

Pasión

De cada 10 trabajadores, 7 cambian de trabajo sólo por el hecho de poder hacer lo que les gusta pese a tener ingresos en relación de dependencia medios o altos. Tener pasión por lo que uno hace es uno de los motores más poderosos para iniciar un negocio propio. ¿Por qué? Simple, si las cosas fallan, esa pasión será el plus necesario para seguir adelante.

Contexto

Un aspecto fundamental es el contexto que nos rodea. No es lo mismo emprender solo y sin riesgos vinculados al plano familiar, ya que ser sostén de una familia es un riesgo que no puede quedar librado al azar. «Ser solo» es una tranquilidad porque el riesgo lo asume uno mismo, pero tener hijos es un riesgo latente si no tomamos las precauciones necesarias.

Empleado Emprendedor

Transición

Muchos tienen la posibilidad de poder hacer una transición, es decir, mientras conservan el actual trabajo en relación de dependencia van dedicando horas específicas al día en el proyecto propio. Esto generalmente se da durante cierto tiempo ya que luego, de ir todo bien, el foco, la atención y el tiempo serán destinados íntegramente al proyecto personal. Pero al menos esta opción es útil para una transición con algo más de seguridad.

Caja chica

El primer gran dato a tener en cuenta es tratar de definir una caja chica. ¿Qué significa esto? Que antes de pensar en un emprendimiento propio tenemos que definir una suma de dinero que sólo destinaremos a sostener la etapa inicial del proyecto. Por ejemplo, reunimos 100.000 para poder sostenerse sin ingresos y poder trabajar en el proyecto durante 3 meses.

Orden (y progreso)

Como reza la bandera nacional de Brasil: orden y progreso. Si tenemos todo debidamente organizado y planificado, eso nos ahorrará tiempo y recursos. Acá ya no entra en juego la pasión ni la dedicación, acá es determinante el orden y la planificación.

Producto Mínimo

Antes de hacer todo lo que pensamos hacer, buscá testear el producto o servicio de la manera más sencilla posible, con el menor costo, por eso hablamos de que sea un Producto Mínimo Viable. Se trata de que podamos testear con el mercado lo que vamos a ofrecer sin entrar en grandes gastos.

Todo en orden

Tratá de tener la marca, el logo, y las redes sociales listas. El recurso mas valioso del que dispone un emprendedor no es la rentabilidad, la ganancia o el sueldo. Ese recurso invaluable es el tiempo, el cual hay que administrarlo de la mejor manera posible.

No enamorarse

Generalmente, en el inicio todo es cuesta arriba, o casi siempre, pero en alguna etapa del negocio el proyecto se hará más sólido y estable generando ingresos previsibles. Pero cuando esto falla y se extiende hay que ser duro y objetivo con nuestro negocio: si la idea no madura o no es el tiempo para dicha idea, no enamorarse. Poner punto final y pensar en un nuevo negocio.

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